domingo, 28 de junio de 2026

Cristian Ospititia Acompañamiento terapéutico

En el camino de acompañar seres humanos he aprendido que los grandes cambios no siempre nacen de los escenarios más visibles, sino de esas batallas silenciosas que cada persona libra consigo misma. Hace aproximadamente un año tengo el honor de acompañar como coach a Cristian y a su hermosa familia: Antonella, Samantha y Lorena. En ellos he encontrado un grupo humano que decidió mirarse, organizarse y construir juntos un propósito más grande. Una familia que entiende que crecer no es solamente alcanzar metas individuales, sino fortalecer los vínculos, la confianza y la visión compartida.
Cristian es una persona que representa la disciplina de quien no se conforma. Su labor en el campo de la seguridad bancaria internacional, su trabajo en escenarios globales y su capacidad de organización reflejan una mente enfocada en los procesos, en la preparación y en la construcción del futuro. Pero más allá de sus logros profesionales, he podido observar a un hombre que trabaja constantemente en su mundo interior, que enfrenta sus propios desafíos, que aprende de sus experiencias y que busca transformar aquello que en algún momento lo limitó en una nueva fuerza para avanzar.
Hoy veo cómo abre nuevas puertas en su vida: fortaleciendo su formación, iniciando nuevos caminos académicos como su maestría y ampliando sus horizontes empresariales y personales. Su participación como conferencista en el Congreso Internacional sobre Prevención de Fraude Financiero (COIPREF Panamá 2026) es una muestra de ese proceso; un reconocimiento al conocimiento, a la experiencia y a la capacidad de aportar en espacios internacionales. Para mí es un orgullo acompañarlo en este momento, porque este logro es apenas una pequeña estación dentro de todos los caminos que aún están por recorrer.
Las grandes metas no aparecen de un día para otro; se construyen con paciencia, con decisiones conscientes y con la valentía de mirarse profundamente. Cristian y su familia han elegido caminar hacia una versión más amplia de ellos mismos, donde la mente, el trabajo y el amor familiar se convierten en herramientas de transformación. Acompañarlos ha sido ser testigo de una historia que apenas empieza a escribir sus capítulos más importantes.

jueves, 25 de junio de 2026

Educación Popular Terapéutica

Hay encuentros que no suceden solamente en un salón, sino en ese territorio invisible donde las personas vuelven a mirarse, a escucharse y a reconocerse. En el Instituto Técnico Industrial de Capellanía vivimos una jornada pedagógica donde la educación se convirtió en un acto profundo de humanidad: un espacio para compartir experiencias desde la educación popular, la pedagogía terapéutica y la educación emocional. Marcelo Torres Cruz, junto con integrantes de la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familia, acompañó a los docentes en un camino donde el cuerpo dejó de ser únicamente materia y se transformó en lenguaje, memoria, creación y puente de comunicación.
La experiencia permitió comprender que educar no es solamente transmitir conocimientos, sino acompañar procesos de vida. El cuerpo guarda historias, emociones, silencios y aprendizajes que muchas veces necesitan ser escuchados. Desde ejercicios de conexión interior, trabajo colectivo y reconocimiento personal, los docentes exploraron sus propias fibras humanas para fortalecer la empatía, la sensibilidad y la capacidad de acompañar a otros. La educación terapéutica emocional nace precisamente allí: en la posibilidad de sanar, transformar y construir nuevos sentidos a través del encuentro con uno mismo y con los demás.
En medio de la espiritualidad, la escucha y la palabra compartida, la jornada se convirtió en un recordatorio de que la escuela también puede ser un espacio de reparación, esperanza y reconstrucción. Porque cada educador lleva consigo la posibilidad de tocar una vida, abrir una pregunta y sembrar una nueva mirada sobre el mundo. La pedagogía, cuando se conecta con el corazón, deja de ser una simple herramienta y se convierte en un camino para despertar conciencia, fortalecer vínculos y acompañar el milagro cotidiano de estar vivos.

lunes, 22 de junio de 2026

Marcelo Torres Cruz en la Universidad Javeriana

En el año 2013, el profesor Marcelo Torres Cruz fue invitado a la Universidad Javeriana para compartir una experiencia pedagógica centrada en la vida, el cuerpo y la espiritualidad como caminos de encuentro y transformación. En este espacio académico propuso una mirada profunda sobre el cuerpo como territorio sagrado, reconociendo las historias, emociones y aprendizajes que habitan en cada persona.
Durante su participación, Marcelo Torres desarrolló reflexiones y prácticas alrededor de la creación artística, la espiritualidad de la vida y los vínculos familiares, invitando a los estudiantes a explorar nuevas formas de comprender la educación desde la sensibilidad, la conciencia y el cuidado. Su propuesta integró pedagogía, arte y humanidad como herramientas para el desarrollo personal y colectivo.
El encuentro fue recibido con gran acogida por los estudiantes, quienes encontraron en estas experiencias un espacio para pensarse, escucharse y construir nuevas posibilidades para la vida. La participación de Marcelo Torres en la Universidad Javeriana dejó una huella como una apuesta educativa que recuerda que formar también significa acompañar, sanar vínculos y abrir caminos de esperanza.

domingo, 7 de junio de 2026

Maestras Inesperadas

Maestras Inesperadas
Columna Dominical
Por Marcelo Torres Cruz 
Has planteado una reflexión que busca convertirse en una columna de opinión. Te propongo un texto con un tono literario, reflexivo y crítico, inspi rado en el estilo narrativo de Mario Mendoza, aunque con una voz propia centrada en la pedagogía social y la reconciliación.
Escritura
Las maestras inesperadas
Durante muchos años me resultó difícil reconciliarme con ciertos discursos que hablan en nombre de las mujeres. Quizás porque crecí observando otras formas de resistencia. Mujeres de carne y hueso que madrugan antes que el sol, que levantan a sus hijos, que sostienen hogares, organizaciones, escuelas, huertas y sueños. Mujeres que no necesitaban proclamar su lucha porque la encarnaban cada día. Mujeres de mi pueblo que me enseñaron que la dignidad no siempre se anuncia; muchas veces se practica.
Vivimos en un país enfermo de polarización. Colombia parece un territorio condenado a dividirse constantemente: ricos contra pobres, izquierda contra derecha, campo contra ciudad, jóvenes contra viejos. Cada discusión termina convertida en una batalla donde lo importante no es comprender al otro sino derrotarlo. Hemos aprendido a clasificar personas, ideas y afectos como si la realidad pudiera reducirse a dos bandos enfrentados. Y en medio de ese ruido, encontrar voces que convoquen a la unidad se convierte casi en un acto revolucionario.
Por eso me sorprendieron dos mujeres provenientes de mundos completamente distintos. La primera fue la hija del presidente Gustavo Petro. En medio de la controversia pública alrededor de James Rodríguez, eligió un camino poco frecuente en estos tiempos: el de la invitación al encuentro. No respondió desde el ego, ni desde la provocación, ni desde la necesidad de imponer una verdad. Habló de unidad nacional. Habló de reconocer al otro más allá de las diferencias. Y en ese gesto encontré una lección pedagógica profunda: la capacidad de poner el país por encima de las trincheras ideológicas.
Debo confesar que James Rodríguez siempre me ha producido contradicciones. Tal vez porque representa una Colombia difícil de clasificar. Un hombre que parece tener la cabeza orientada hacia la derecha mientras su pierna izquierda produce algunas de las jugadas más bellas del fútbol. Una metáfora involuntaria de nuestro país: lleno de contradicciones, de tensiones y de posibilidades. Pero precisamente por eso resultó valiosa aquella invitación al diálogo. Porque la unidad no consiste en pensar igual sino en aprender a convivir con las diferencias.
La segunda mujer fue Esperanza Gómez. Y quizás aquí aparece una de las lecciones más incómodas para una sociedad acostumbrada a juzgar. En una entrevista la escuché hablar de su esposo, de su relación afectiva y de una canción de Camilo Sexto que evocaba el amor profundo, la entrega y la construcción compartida. Mientras hablaba, comprendí que muchas veces reducimos a las personas a una sola dimensión de sus vidas. Vemos el personaje y olvidamos al ser humano. Vemos la profesión y dejamos de ver la historia, los afectos, los dolores y las búsquedas.
En sus palabras encontré una mujer capaz de hablar del compromiso, del amor y de la construcción de hogar con una sinceridad que muchas veces escasea en los discursos moralistas. Y entonces comprendí que la pedagogía puede aparecer en los lugares más inesperados. A veces una lección de humanidad surge donde menos la estamos buscando.
Quizás ambas mujeres, desde escenarios completamente distintos, me recordaron algo fundamental: la verdadera transformación social no nace de la humillación del otro. Nace de la capacidad de reconocer su humanidad. En tiempos donde la confrontación se ha convertido en espectáculo y la indignación en mercancía, quienes invitan a la unidad están realizando un acto profundamente pedagógico.
Tal vez el desafío de Colombia no sea escoger entre izquierda y derecha, entre feminismo y antifeminismo, entre tradición y modernidad. Tal vez el desafío sea aprender a escucharnos. Aprender a construir una identidad nacional que no se fundamente en la exclusión sino en el encuentro. Una identidad capaz de aceptar que las personas son mucho más complejas que las etiquetas con las que intentamos definirlas.
Las maestras inesperadas aparecen así: una desde los pasillos de la política y otra desde un universo que muchos prefieren mirar con prejuicio. Ambas, sin proponérselo, terminan enseñando la misma lección. Que la unidad sigue siendo posible. Que la dignidad humana es más grande que nuestras diferencias. Y que quizás el futuro de este país comience el día en que dejemos de preguntarnos de qué lado está alguien y empecemos a preguntarnos qué puede enseñarnos.

martes, 2 de junio de 2026

Conferencia de Marcelo Torres Cruz

Durante este encuentro, Marcelo llevó a cabo una conferencia que captó profundamente la atención de los docentes del Colegio Almirante Padilla IED, al abordar elementos esenciales como la relación con el cuerpo, la pedagogía familiar y los procesos de conciencia corporal. La jornada no solo se centró en lo conceptual, sino que también incluyó una experiencia vivencial a través de un ritual orientado al autorredescubrimiento y al fortalecimiento de las potencialidades corporales.
Este espacio permitió a los educadores conectarse de manera más profunda con su dimensión corporal y emocional, enriqueciendo su práctica pedagógica desde una mirada más integral y consciente. Cabe destacar que Marcelo Torres Cruz desarrolla su labor como educador popular-terapeuta, integrando herramientas pedagógicas y terapéuticas que aportan al bienestar y la transformación personal y colectiva.

Educación

En 2009, la presentación de mi libro Un Pasajero Sin Equipaje, publicado con Dimensión Educativa, fue mucho más que el lanzamiento de una ob...