Jorge Oñate y Marcelo Torres Cruz
En medio de un ambiente cargado de nostalgia y reconocimiento, Marcelo Torres Cruz, pedagogo, músico y escritor colombiano, se encontró con el legendario juglar vallenato Jorge Oñate, el “Ruiseñor del Cesar”, durante el funeral del maestro Calixto Ochoa. Aquel instante no fue solo una despedida a uno de los más grandes exponentes del folclor costeño, sino también un momento simbólico donde convergieron generaciones, territorios y trayectorias que han tejido la historia cultural del país.
El encuentro ocurrió justo en los albores del festival en homenaje a la periodista y gestora cultural Lolita Acosta Maestre, cuyo legado en la difusión y defensa de las expresiones vallenatas fue y sigue siendo fundamental. Entre abrazos, relatos y evocaciones musicales, Marcelo y Oñate compartieron reflexiones sobre la memoria, la identidad caribeña y la urgencia de preservar el alma de los pueblos a través de la palabra y la música.
Fue un instante de confluencia entre la palabra escrita y la cantada, entre la educación como acto de resistencia y el canto como vehículo de historia. En ese breve pero significativo encuentro, quedó sellado un pacto invisible por la memoria cultural del país.
La ex Miss Universo Paulina Vega, orgullo de Colombia y referente internacional de liderazgo y sensibilidad social, compartió un emotivo encuentro con el profesor Marcelo Torres Cruz y su hija Danna Sofia Torres, reconocido pedagogo, músico y promotor de la educación emocional y la reconciliación comunitaria.
Durante el encuentro, ambos dialogaron sobre la importancia de unir la belleza con la conciencia social, destacando que los procesos educativos y artísticos, cuando se inspiran en valores humanos, pueden transformar realidades y abrir caminos de esperanza en los territorios más vulnerables del país.
Paulina Vega expresó su admiración por la labor de Marcelo Torres Cruz y por su proyecto “Laboratorios Pedagógicos de Familias”, una iniciativa que promueve el buen trato, la convivencia y la sanación emocional a través del arte. Por su parte, el profesor Torres reconoció en Paulina a una mujer comprometida con mostrar una imagen diferente de Colombia: una nación que brilla no solo por su belleza, sino por la fuerza y el corazón de su gente.
El reconocido comunicador Geovanoti realizó un inspirador documental para Candela Stereo en el que tuvo como protagonista al profesor Marcelo Torres Cruz, pedagogo, músico e investigador colombiano con una profunda trayectoria en el ámbito de la educación emocional y la reconciliación comunitaria.
En este trabajo audiovisual, Geovanoti invitó al profesor Marcelo Torres a compartir sus reflexiones sobre la construcción de un nuevo país, un país donde la educación, el arte y la sensibilidad humana sean los pilares del cambio social. Durante la entrevista, el profesor habló sobre la importancia de educar desde el amor, la memoria y la esperanza, resaltando que la transformación de Colombia comienza en las aulas, en las familias y en cada territorio donde aún florecen los sueños pese a las adversidades.
El documental se convierte así en un testimonio de vida y pensamiento, en el que Marcelo Torres Cruz propone mirar al país con ojos de ternura y con la convicción de que la paz no se enseña, se vive y se contagia. Su mensaje, lleno de fuerza ética y poética, invita a todos los colombianos a ser parte de una nueva historia: una nación reconciliada, creativa y profundamente humana.
Daniel Calderón, sostuvo un encuentro con Marcelo Torres Cruz
En un espacio de diálogo y creación, el maestro Iván Calderón, reconocido director de Los Gigantes del Vallenato y de la agrupación de Daniel Calderón, sostuvo un encuentro con Marcelo Torres Cruz, director ejecutivo de la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias.
La conversación giró en torno a las experiencias artísticas que han marcado sus trayectorias, resaltando la importancia de la música como camino para la transformación social y cultural. Durante el intercambio surgió la posibilidad de realizar en el futuro un proyecto conjunto, que una el mundo del vallenato con los procesos pedagógicos y familiares impulsados por los Laboratorios.
Este encuentro dejó abierta la puerta a nuevas rutas de colaboración entre el arte, la pedagogía y la música popular colombiana.
En el vibrante marco del Festival de Manizales, uno de los eventos culturales más importantes de Colombia, se vivió un encuentro memorable entre dos figuras destacadas de la música y la pedagogía nacional. Lucas Dangond, reconocido acordeonero de los artistas vallenatos Silvestre Dangond y Elder Dayán, unió su talento con el maestro Marcelo Torres Cruz, pedagogo, músico y escritor colombiano, en una presentación que fusionó el arte popular con una profunda carga social y educativa.e marco de la Feria del Vallenato en Manizales, se dio un encuentro especial entre dos grandes del universo musical colombiano: Erick Escobar, autor del emotivo tema "No pude quitarte las espinas" y corista de reconocidos artistas como Martín Elías Díaz y Silvestre Dangond, se reunió con el autor musical, pedagogo y poeta Marcelo Torres Cruz.
El encuentro no solo fue una conversación entre melodías y vivencias, sino el punto de partida para la creación de una canción conjunta, en la que se entrelazan la sensibilidad poética de Marcelo y la esencia vallenata de Erick. Dos trayectorias distintas, pero un mismo lenguaje: la música como territorio de encuentro, memoria y creación.
Encuentro de memorias y sueños: Marcelo Torres Cruz y Nafer Durán en Valledupar
En la calidez de Valledupar, tierra sagrada del vallenato, se gestó un encuentro cargado de historia, emoción y música. Marcelo Torres Cruz, pedagogo, músico y sembrador de sueños, se reunió con el legendario Nafer Durán, Rey Vallenato, primer acordeonero de Diomedes Díaz y hermano del inmortal Alejandro Durán, para compartir una velada donde la palabra, el acordeón y la memoria tejieron un momento inolvidable.
Más que una simple conversación, fue un diálogo entre generaciones y espíritus que comparten la misma raíz: el amor por el pueblo, la música como lenguaje de resistencia, y el anhelo de un país que reconozca en su arte una forma de sanar y soñar. Hablaron de juglares, caminos polvorientos, parrandas inolvidables y canciones que aún viven en la memoria de los pueblos.
Nafer, con la sabiduría de quien ha recorrido trochas y escenarios, evocó historias que parecían dormidas en el viento del Cesar. Su trayectoria no solo está marcada por su propia gloria como Rey Vallenato, sino también por haber sido el primer compañero musical de Diomedes Díaz, y por su profundo vínculo familiar con Alejandro Durán, ícono y patriarca del vallenato. Marcelo, con la sensibilidad de quien escucha con el alma, respondió con visiones sobre la educación, la cultura y la necesidad de reencontrarnos con nuestras raíces musicales como una forma de resistencia espiritual y social.
En ese cruce de palabras y melodías, también nació la posibilidad de nuevos caminos: proyectos pedagógicos con esencia vallenata, talleres de memoria musical y la creación de espacios donde la oralidad y el arte sigan floreciendo como instrumentos de transformación.
Fue una noche de vallenato y visión, de herencia y esperanza. Una prueba más de que cuando se juntan un juglar y un sembrador de sueños, las canciones no sólo se cantan: también se siembran.
En el Encuentro entre Marcelo Torres y Felipe Peláez: dos almas del vallenato romántico en Bogotá
En el vibrante corazón del Festival Vallenato en Bogotá, se dio un encuentro cargado de emoción, música y sentimiento: Marcelo Torres y Felipe Peláez, dos cantautores que han marcado huella en el vallenato romántico, compartieron escenario y alma en una velada inolvidable.
Marcelo, con su sensibilidad poética y su espíritu pedagógico transformador, encontró en Felipe, el maestro de la melodía apasionada, un cómplice musical que eleva el arte de contar historias de amor y vida a través del acordeón y la palabra.
El público bogotano fue testigo de un diálogo artístico donde la lírica y la armonía se entrelazaron en canciones que acarician el alma. Entre versos, abrazos y sonrisas sinceras, ambos artistas sellaron un momento de hermandad creativa que resonó en cada corazón presente.
Este encuentro no solo celebró el vallenato romántico, sino también la posibilidad de unir generaciones y estilos desde la autenticidad y el amor por la música. Una Bogotá testigo de la magia: dos trovadores del alma, una sola canción.
Ambos coincidieron en que leer no es solo un acto académico, sino una experiencia vital que conecta la sensibilidad, la memoria y la identidad. Desde lenguajes distintos pero complementarios, sus intervenciones apostaron por una lectura viva, cercana a las realidades de la gente, capaz de despertar preguntas y provocar reflexión. El festival se consolidó así como un espacio donde la palabra se convirtió en puente entre el arte, la educación y la transformación humana.
Un encuentro de tambores y caminos: Marcelo Torres Cruz y Memo Granados
En un cruce de destinos marcados por la música, el maestro Marcelo Torres Cruz se encontró con Memo Granados, uno de los grandes cajeros del legado musical de Silvestre Dangond. El encuentro no fue casual: fue el llamado del tambor, del ritmo, de esas raíces que reconocen en la piel y en el alma un mismo lenguaje.
Memo Granados, reconocido por su virtuosismo en la caja vallenata y por haber acompañado a uno de los máximos exponentes del vallenato contemporáneo, compartió con Marcelo Torres Cruz algo más que anécdotas: compartieron historia musical. Entre acordes, recuerdos y tamboras, se tejió un diálogo sonoro donde la tradición y la sensibilidad artística se dieron la mano.
Este encuentro reafirma la capacidad del arte para conectar mundos y personas, para unir trayectorias distintas que vibran en la misma frecuencia. La música, una vez más, fue el puente. Y Marcelo Torres Cruz, fiel a su esencia, supo convertirlo en memoria viva y celebración del espíritu musical que habita en nuestra tierra.
En un encuentro marcado por la emoción, la memoria y la grandeza cultural del Caribe colombiano, Mamá Vila, la entrañable madre del inolvidable cantautor Diomedes Díaz, ofreció su bendición a Marcelo Torres Cruz, como símbolo de respeto, afecto y reconocimiento a su labor pedagógica, artística y comunitaria.
Con la fuerza de las madres sabias que han parido historias y leyendas, Mamá Vila expresó palabras sencillas pero profundas, cargadas de tradición, amor y poder espiritual. En su bendición, abrazó a Marcelo no solo como un hijo adoptivo de la tierra vallenata, sino como un sembrador de paz, palabra y sensibilidad que —al igual que su propio hijo Diomedes— ha sabido tocar corazones desde lo popular, lo humano y lo verdadero.
Este gesto representa mucho más que un acto simbólico: es el cruce de caminos entre dos herencias vivas del pueblo colombiano. Por un lado, la música y la poesía inmortalizadas por Diomedes; por otro, la pedagogía transformadora y el compromiso social encarnado en Marcelo Torres Cruz. Ambos unidos por una misma raíz: el amor al pueblo, a la palabra, y a la vida.





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