El domingo tenía la textura extraña de esos días en los que uno apenas logra distinguir el límite entre el sueño y la vigilia. Había caído en una siesta breve —de esas que no curan el cansancio sino que lo reorganizan en capas más profundas— cuando sonó el teléfono. Al otro lado de la línea, una voz entrecortada por la angustia: doña Olga Yepes.
La conocía de nombre, una amiga cercana a la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familia. Pero ese día, su voz tenía una urgencia distinta, algo en la respiración, algo en el temblor con que pronunció su primera frase: “Habla con la fiscal de la URI de Kennedy.” Mi cuerpo entero se activó como si un código desconocido se hubiera ingresado en mi sistema. ¿Qué había hecho? ¿Qué delito podía haber cometido yo?
La respuesta me tomó por sorpresa: “No, nada. Solo necesito que atienda a mi hijo. Que lo acompañe.”
Así conocí a Juan David. Ingeniero. Brillante. Pero más allá de los títulos, era un joven lleno de aristas, de preguntas, de caminos por explorar. Él llegó a enseñarme, sin saberlo, nuevas formas de mirar la vida. Su presencia fue una especie de espejo que no solo reflejaba lo que yo era, sino también lo que aún podía llegar a ser. Con él aprendí a construir —literal y simbólicamente— puentes entre generaciones, entre heridas y esperanzas, entre ciencia y alma.
Y fue entonces cuando conocí de verdad a doña Olga. Su nombre ya no era solo un registro en la memoria institucional de la Corporación, sino una presencia constante, una mujer que resistía en silencio. De esas madres que no salen en los noticieros, pero que cargan sobre los hombros la entera estructura moral de una comunidad. Su voz ya no era solo preocupación: era ternura, lucha, temblor, sabiduría. Una mujer que ha caído muchas veces, sí, pero que ha tenido la osadía de levantarse siempre, incluso cuando no quedaba nada.
Hoy la presento no como una usuaria, ni como una madre angustiada, sino como lo que realmente es: una heroína anónima. Una mujer que ha hecho de su vida un proyecto de cuidado, de lucha, de transformación. Para la Corporación y para mí, doña Olga Yepes es una mujer ejemplar. No por sus gestos grandilocuentes, sino por esa forma íntima, casi secreta, de estar siempre ahí. Como un faro discreto en medio de la tormenta.
Reina del Carnaval
Un abrazo muy especial para Sharit Muñoz, quien fue coronada como Reina del Festival de Blancos y Negros en Pasto. Tuve el honor de acompañarla en su proceso emocional en Leiva, Nariño. Muchas felicidades para ella y su familia, especialmente para su mamá, doña Nancy.

La Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias hoy no solo felicita: hoy abraza el milagro del camino recorrido. Celebramos a Angie Denise Sánchez Gacha, mujer sembradora de sueños, integrante del equipo de implementación de la corporación, quien durante años encendió sonrisas y voluntades como profesora de la Escuela Circo Corporal, y que también ha sido guardiana de la cultura en la localidad de Puente Aranda, donde su paso ha dejado huellas que no se borran.
Hoy su nombre se pronuncia distinto, con una luz nueva: Angie es nueva profesional en las artes. Y la vida, generosa, le responde al esfuerzo con alas. Para la corporación es honor, placer y orgullo verla cumplir sus sueños a cabalidad, como quien atraviesa la noche confiando en que el amanecer existe.
Y para Marcelo Torres Cruz, su coach, su acompañante del alma, este logro es también una ofrenda de alegría: saber que uno de los propósitos más profundos de su vida se ha cumplido, acompañar, fortalecer, brindar herramientas, y ver florecer. Porque el verdadero maestro no camina delante, ni detrás… camina al lado.
Que vengan ahora los nuevos vuelos, los nuevos escenarios, los nuevos desafíos. Que la vida te siga llamando por tu nombre, Angie, y tú sigas respondiendo con arte, con valentía y con amor. Seguimos trabajando por el bienestar, celebrando que los sueños, cuando se cuidan, sí se vuelven realidad.
Felicitación a mi pupilo, Miguel Ángel Arias
Felicito con orgullo a mi pupilo Miguel Ángel Arias, de Soacha, Cundinamarca, por haber obtenido el primer lugar en la prueba de matemáticas en Soacha, destacándose entre los mejores estudiantes. Este logro refleja no solo su talento académico, sino también su crecimiento emocional y personal, resultado de su constancia y compromiso.
Miguel Ángel, un joven de la categoría infantil, sigue demostrando que con disciplina y perseverancia se alcanzan grandes metas. ¡Nuevos logros y nuevos triunfos vendrán para este muchacho ejemplar de Soacha!
Felicidades a Juan
Quiero felicitar de forma grata a mi querido Pupilo, Juan Valenzuela, por haber obtenido su título de abogado. Juan es un muchacho inteligente que se fortaleció con el acompañamiento emocional y ha demostrado una gran dedicación en su camino. Espero que continúe por una senda llena de éxitos y logros. ¡Felicidades, Juan!

Conocí a Nicolás en un momento en el que su horizonte aún no estaba trazado. Era un muchacho con una energía intacta, con la intuición de que había algo más allá, pero sin un mapa claro que lo guiara. Tenía destrezas naturales para las ventas, estudiaba inglés con disciplina, y en medio de esa búsqueda vi en él una chispa, un potencial que pedía ser despertado.
Fue entonces cuando comenzó un camino distinto: el del liderazgo, el de la mentalidad, el de descubrir en sí mismo aquello que a veces dormita en la sombra esperando ser nombrado. Poco a poco, Nicolás empezó a reconocer que su vida podía tener una ruta, un sentido. Y fue así como, con decisión y coraje, eligió la psicología como horizonte vital.
Hoy, Nicolás es estudiante de la Universidad Cooperativa, y no solo eso: ha logrado destacar con uno de los puntajes más altos de la institución, confirmando lo que desde el inicio era apenas una intuición. Yo, que he sido su coach y acompañante, me siento profundamente orgulloso de llamarlo mi pupilo, no solo por lo que ya ha conseguido, sino por todo lo que está por venir.
Este logro no es solo suyo. Es también un homenaje a la fuerza y el amor de su madre, Doña Zoe Ojeda, al respaldo de su padre, a la complicidad de sus hermanos y hermanas. A todos ellos, mi abrazo. Que la familia entera se sienta orgullosa de lo que han sembrado, porque en Nicolás germina un futuro luminoso, un camino que seguiremos recorriendo juntos, con la certeza de que lo mejor está apenas comenzando.
Personaje del Mes: Juan Sanabria Garzón
El peso del alma y la fuerza del cuerpo
Por Marcelo Torres Cruz
A veces la vida se levanta antes que el sol. Tiene la piel fría del amanecer y el temblor de quien carga en sus hombros más que su propio cuerpo. Así era Juan Sanabria Garzón cuando lo conocí: un muchacho de mirada encendida, de esos que no hablan con palabras sino con músculos tensos y respiraciones hondas.
La calistenia no era para él solo un deporte; era una forma de sobrevivir al caos interior, una manera de no dejarse caer del todo. Venía herido, como tantos jóvenes que han tenido que aprender a resistir sin tener quien les enseñe a sanar. En su historia había fragmentos de dolor, de búsquedas, de silencios familiares. Pero también había una llama, una pasión que no se apaga fácil. En cada barra, en cada salto, en cada dominada, Juan parecía decirle al mundo que su historia no iba a terminar en derrota.
Lo vi levantarse más de una vez, con las manos rasgadas y los ojos llenos de obstinación. Y fue allí, en el entrenamiento, donde entendí que el cuerpo es solo la superficie del alma. Lo que realmente se entrena en la calistenia no son los músculos, sino la voluntad. Lo que se fortalece no son los brazos, sino la fe.
Hoy, cuando sé que Juan Sanabria Garzón se ha convertido en campeón departamental, cuando lo veo alcanzar sus sueños con la misma fuerza con la que antes sostenía su tristeza, no puedo sino agradecer. Agradecer al universo por haberme permitido acompañarlo, por haber puesto en mi camino a un joven que me recordó que la grandeza no se mide en medallas, sino en la capacidad de transformar el dolor en impulso.
Juan es más que un atleta. Es un símbolo. Es la esperanza de que, desde una esquina cualquiera, un muchacho con el alma agrietada puede levantarse y construir un país distinto, uno donde la disciplina y la pasión sean las nuevas formas de resistencia.
Que siga soñando, que siga venciendo. Que llegue al campeonato nacional y, ojalá, a los torneos internacionales. Pero sobre todo, que nunca olvide lo más importante: que su verdadera victoria no está en el podio, sino en el hecho de haberse salvado a sí mismo.
Pilar Prieto es una mujer que lleva la vida tatuada en la piel desde muy temprano. A los quince años empezó a recorrer un camino áspero y luminoso a la vez, un trayecto en el que aprendió que los sueños no se alcanzan sin antes habitar la intemperie, sin antes cruzar los laberintos del esfuerzo y la persistencia. En los últimos tiempos me ha honrado con algo que no se dice a la ligera: me ha permitido ser su acompañante emocional, un testigo cercano de su metamorfosis.
Hoy, todo ese recorrido deja una huella imborrable. La Alcaldía de Salento ha reconocido su proyecto Spa Luna Azul, y con ello ha sellado públicamente lo que muchos ya intuíamos: que se trata de una de las propuestas más esperanzadoras para la región. No es solo un espacio de descanso o de turismo. Es un lugar donde la restauración del cuerpo y del espíritu dialoga con la naturaleza; un proyecto ecoturístico que se atreve a mirar más allá de lo evidente y que, en su osadía, logró imponerse incluso sobre hoteles y experiencias que llevan décadas consolidadas.
Pero la vida, con sus giros inesperados, también le regala a Pilar otra victoria íntima y luminosa: en este momento va a ser mamá. Ese anuncio resuena como un triunfo secreto, quizá el más especial de todos, porque significa el comienzo de una nueva historia, la de la vida que llega para ampliar su horizonte. Y junto a ello, el inicio de su vida en pareja, un territorio que abre nuevas posibilidades y que, estoy seguro, le permitirá alcanzar grandes resultados en lo personal y en lo humano.
Hoy quiero felicitarla, porque su triunfo no es únicamente personal: es la demostración de que la autenticidad, cuando se cultiva con paciencia y coraje, termina abriéndose camino. Desde la Corporación celebramos con orgullo este reconocimiento y acompañamos con entusiasmo lo que viene.
Los invito a entrar en su universo, a descubrir su mirada y su visión en Instagram. Allí late la esencia de Spa Luna Azul, un sueño que ya es realidad y que empieza a expandirse como un río sereno que todo lo transforma.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario