Un momento profundamente significativo fue poder compartir con las orientadoras de la red de orientación de la localidad de Teusaquillo, en Bogotá, en un ejercicio de laboratorio experimental de cuerpo. Fue un espacio donde logramos potenciar habilidades, fortalecer procesos humanos y dar a conocer el sentido terapéutico del trabajo corporal como una herramienta de transformación.
En este encuentro se movilizaron muchas acciones humanas: la escucha, la sensibilidad, el movimiento, la confianza y la reflexión colectiva. A través del cuerpo como territorio de aprendizaje, se abrieron posibilidades para comprender, sentir y acompañar de una manera más humana y consciente los procesos de las personas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario