domingo, 24 de mayo de 2026

El caso de Yulitxa Tolosa

El caso de Yulitxa Tolosa
Por Marcelo Torres Cruz
Educador Popular Terapéutico
Hay historias que sólo parecen importarle al mundo cuando terminan en tragedia. Mientras una vida lucha en silencio, mientras una mujer madruga para educar niños en medio de barrios olvidados, mientras un padre intenta reconstruirse para no repetir las heridas que heredó, los reflectores permanecen apagados. Cerca del barrio donde vivía Yulitxa Tolosa hay una profesora llamada Juanita, una humilde educadora que trabaja diariamente con niños y padres de familia, llevando esperanza, diplomas, donas y espacios pedagógicos para fortalecer la vida emocional de sus estudiantes. Sin embargo, ningún medio de comunicación habla de ella. Nadie llega a grabar esos pequeños actos de amor que, silenciosamente, están sembrando futuro. Pareciera que la sociedad solamente mira hacia ciertos territorios cuando ocurre una tragedia, cuando aparece la violencia o cuando el dolor se convierte en noticia.
El caso de Yulitxa deja ver también una profunda fractura emocional que muchas veces la sociedad no quiere mirar. Una mujer abandonada por su madre, criada por una prima, caminando durante décadas con vacíos afectivos que probablemente nunca lograron cicatrizar del todo. Hay heridas que no hacen ruido, pero lentamente van apagando el sentido de vivir. Cuando una persona siente que no pertenece, que no encuentra refugio emocional ni propósito interno, comienza a habitar un cansancio silencioso que muchas veces nadie detecta. Desde una mirada humana y pedagógica, no se trata de juzgar decisiones ni caminos, sino de comprender que detrás de muchas conductas existe un ser humano que lleva años sintiéndose invisible, insuficiente o profundamente solo.
Vivimos además en una sociedad que le declaró la guerra al paso del tiempo. Especialmente muchas mujeres han sido empujadas a creer que el valor de su existencia depende de mantenerse eternamente jóvenes. Y allí aparece otra tragedia silenciosa: la incapacidad de aceptar el cuerpo, las arrugas, las transformaciones naturales de la vida. Pero envejecer no debería ser visto como una derrota. Envejecer también es llegar al territorio de la experiencia, de la calma y de la comprensión profunda de uno mismo. La juventud tiene belleza, sí, pero también ansiedad, miedo y confusión. Los años, en cambio, pueden traer la serenidad de quien ya no necesita demostrar nada. Tal vez la gran tarea pedagógica de este tiempo sea enseñar a reconciliarnos con nuestra edad, con nuestra historia y con el cuerpo que nos ha acompañado a sobrevivir.
Finalmente, duele descubrir que muchas veces las heridas más profundas llegan desde los círculos más cercanos. En este caso, las personas en quienes aparentemente existía confianza terminaron vinculadas al dolor y a la muerte. Y eso toca una fibra profundamente humana y espiritual: el abandono. Tal vez por eso resuenan aquellas palabras del Evangelio cuando Jesús, rodeado de quienes decían amarlo, expresó su sed, su miedo y su sensación de haber sido dejado solo. Porque el ser humano no muere únicamente por las heridas del cuerpo; muchas veces comienza a apagarse cuando siente que ya no tiene un lugar seguro donde descansar el alma. Que esta historia no sea solamente una noticia más, sino una oportunidad para reflexionar sobre el cuidado emocional, la compasión y la necesidad urgente de volver a mirarnos como seres humanos antes que como titulares pasajeros.

miércoles, 20 de mayo de 2026

El duelo y la memoria: Rutas pedagógicas para sanar el conflicto armado en Colombia

 Reseña de la intervención del profesor Marcelo Torres Cruz en la emisora nacional 95.9 FM de RTVC

En una profunda e íntima entrevista concedida a la emisora pública nacional 95.9 FM de RTVC, el profesor Marcelo Torres Cruz compartió sus perspectivas, saberes y metodologías en torno a uno de los desafíos más complejos y urgentes del panorama social colombiano: la tramitación del duelo y la construcción de experiencias sanadoras en comunidades profundamente golpeadas por el conflicto armado.

A lo largo del espacio radial, el profesor Torres Cruz, reconocido por su trayectoria en la Educación Popular y el acompañamiento terapéutico-pedagógico a familias y líderes sociales, enfatizó que el impacto de la guerra en Colombia no se limita a las pérdidas materiales o físicas; se inscribe de manera profunda en la dimensión psicosocial y emocional de los territorios.

Reconfigurar el dolor desde la Educación Popular

Durante el diálogo con los periodistas de la mesa de trabajo de RTVC, el docente explicó que las heridas de la violencia política, social y armada requieren de enfoques comunitarios que vayan más allá de la atención clínica tradicional. A través de la sistematización de experiencias en el campo de la familia, el desarrollo y la educación, se han estructurado laboratorios pedagógicos donde el dolor colectivo se transforma en una herramienta de dignificación.

"El duelo en el contexto del conflicto armado colombiano no puede vivirse únicamente desde el aislamiento o el silencio. Sanar implica colectivizar el dolor, ponerle palabras a las ausencias y construir espacios seguros donde las víctimas dejen de ser vistas solo desde la vulnerabilidad, pasando a ser reconocidas como agentes activos de su propia memoria e historia" — señaló el profesor durante la transmisión.



 

miércoles, 13 de mayo de 2026

Sanando las heridas del pasado: cómo el cuerpo guarda la memoria del trauma

Sanando las heridas del pasado: cómo el cuerpo guarda la memoria del trauma
Columna de Marcelo Torres Cruz

El trauma no es únicamente un recuerdo doloroso que vive en la mente; es una herida silenciosa que se instala en el cuerpo y moldea la forma en que respiramos, amamos y habitamos el mundo. El sufrimiento más profundo no proviene de lo que recordamos, sino de todo lo que jamás pudimos decir. Son palabras atrapadas en los músculos, emociones suspendidas en la garganta, gestos repetidos sin conciencia. El cuerpo habla lo que la boca calló: los puños tensos, la espalda rígida, el pecho que se encoge sin motivo aparente. Allí permanece el eco de lo no expresado, esperando ser escuchado.
Este enfoque propone una idea radical: primero liberar antes que explicar. En lugar de quedarnos únicamente en el relato racional del dolor, el cuerpo se convierte en guía y mapa. Los síntomas físicos dejan de ser enemigos y pasan a ser mensajes cifrados que indican dónde habita la herida. Franz Ruppert habla de cuatro heridas fundamentales que pueden marcar la existencia: no ser deseado, recibir cuidado insuficiente, sufrir abuso sin protección e identificarse con el agresor. Son marcas invisibles que nos acompañan y que, sin saberlo, siguen escribiendo nuestra historia desde la infancia.
Dentro de cada persona conviven tres personajes: la parte sana que observa con lucidez, la parte traumatizada que permanece congelada en el momento del dolor y las estrategias de supervivencia que el sistema nervioso creó para seguir adelante. Sanar implica reunirlos y permitir que dialoguen. Apapachar —acompañar sin prisa ni juicio— se convierte en un acto profundamente terapéutico. El cuerpo es un archivo vivo, la sanación emerge cuando hay seguridad y autenticidad, el terapeuta camina como compañero y, a veces, un gesto o un símbolo logra lo que las palabras no alcanzan.
La historia de Laura revela el arte de renacer. Llegó a terapia con depresión y ataques de pánico nocturnos tras haber sido abandonada al nacer. Su cuerpo guardaba el grito que nunca salió. Al sostener una muñeca agrietada y envolverla en un pañuelo azul, pudo abrazar simbólicamente a la niña que fue. “Te veo. No fuiste un error”, dijo por primera vez con firmeza. Meses después, el vacío dejó de asfixiarla y su corazón comenzó a latir distinto. Sanar es honrar las heridas, descongelar lo no dicho y sentir en el cuerpo que merecemos existir y amar. Es convertir el silencio en vida y permitir que lo callado, por fin, florezca en verdad.

viernes, 8 de mayo de 2026

Experiencia Pedagógica en colegio IED instituto técnico Francisco José de Caldas

El Instituto Técnico Francisco José de Caldas IED fue el escenario de una experiencia formativa excepcional centrada en la pedagogía familiar. Bajo la orientación del profesor Marcelo Torres Cruz, este espacio se consolidó como un punto de encuentro vital para que las familias comprendieran su rol fundamental en el desarrollo de capacidades y habilidades de sus hijos. La jornada permitió profundizar en las implicaciones pedagógicas que conlleva el acompañamiento afectivo y técnico desde el hogar, fortaleciendo el vínculo entre la institución educativa y el núcleo familiar.
​El evento destacó por una masiva participación de padres de familia, quienes se involucraron activamente en las dinámicas propuestas por el profesor Marcelo Torres Cruz, en su calidad de director ejecutivo de la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familia. Esta exitosa convocatoria no solo validó la necesidad de estos espacios de reflexión, sino que también reafirmó el compromiso de la corporación por brindar herramientas prácticas que transformen la convivencia y el crecimiento integral de los estudiantes a través del liderazgo social y educativo.

domingo, 3 de mayo de 2026

Educacion y acompañamiento terapéutico emocional

Con profunda alegría quiero presentarles a Wendy Gutiérrez y Mariela Ferreira, dos mujeres a quienes tengo el privilegio de acompañar como coach, entrenador y guía emocional en sus procesos de crecimiento.
Mariela, oriunda de Buenos Aires, es una prestante abogada, una profesional sólida y una mujer admirable que honra su vocación con compromiso, disciplina y sensibilidad humana. Su trayectoria habla de constancia, carácter y una visión clara de lo que significa construir una vida con propósito.
Wendy, barranquillera radicada en Argentina, es una mujer valiente que se ha abierto camino con esfuerzo y determinación en Buenos Aires. Su historia está marcada por la perseverancia, la capacidad de reinventarse y la fuerza de quien decide crear oportunidades incluso lejos de su tierra natal.
Acompañar a estas dos mujeres en sus procesos es un motivo de orgullo y gratitud, porque representan la fuerza, la resiliencia y la decisión de crecer cada día hacia su mejor versión.

Educación Popular Terapéutica

Hay encuentros que no suceden solamente en un salón, sino en ese territorio invisible donde las personas vuelven a mirarse, a escucharse y a...