jueves, 26 de marzo de 2026

Acompañamiento Emocional terapéutico

Estimada Adiela:

En el proceso terapéutico, has logrado paz personal y ascendido a Supervisora de Mantenimiento en Claro. ¡Felicidades!

Tu camino hacia la paz personal ha sido un proceso de crecimiento y transformación. Has aprendido a gestionar tus emociones, fortalecer tu autoestima y desarrollar herramientas para afrontar los desafíos de la vida con mayor serenidad y confianza.

Tu desempeño profesional ha sido admirable. Tu dedicación, responsabilidad y habilidades te han llevado a ocupar un puesto de mayor responsabilidad dentro de Claro.

Es un orgullo para mí haberte acompañado en este camino. Agradezco tu confianza y te deseo muchos éxitos en tu nueva etapa como Supervisora y en tu vida personal.

Atentamente,

Marcelo Torres Cruz

Encuentro Nacional de Jóvenes Artistas

Empezamos a soñar bonito. Así, sin permiso, sin garantías, con esa terquedad luminosa que solo tienen los jóvenes cuando descubren que el mundo no está terminado.
Nos encontramos en el Encuentro Nacional de Jóvenes Artistas, venidos de geografías distintas, de montañas, barrios, ríos, selvas y ciudades que respiran distinto pero duelen parecido. Llegamos con preguntas incómodas:
¿Para qué el arte cuando la naturaleza se cae a pedazos?
¿Para qué el arte cuando la economía parece tragarse al ser humano?
¿Para qué el arte cuando la vida se estrecha como un pasillo sin ventanas?
Y, sin darnos cuenta, las preguntas empezaron a volverse camino.
Porque cuando un grupo de jóvenes se reúne a pensar el mundo, algo se rompe y algo nace al mismo tiempo. Se rompe el miedo de creer que todo está escrito. Y nace la sospecha de que todavía podemos inventar futuro.
Marcelo Torres Cruz, desde la coordinación y la dirección de la Corporación Laboratorios pedagógicos de familias que establece la familia, fue el tejedor silencioso de ese encuentro. No llegó a imponer respuestas; llegó a abrir puertas. Coordinó, participó, creó y sostuvo el espacio donde las preguntas podían respirarse sin miedo. Y eso, en estos tiempos, ya es una forma de revolución.
Allí entendimos algo sencillo y peligroso: el arte no sirve para decorar la realidad. Sirve para discutirla. Para incomodarla. Para abrazarla cuando duele y para señalarla cuando miente.
Los jóvenes no llegaron a “participar” como quien asiste a un evento. Llegaron a construir. A levantar, con palabras, sonidos, colores y cuerpos, un arte que no pide permiso para existir. Un arte político, no porque grite consignas, sino porque se atreve a imaginar otras formas de vivir juntos.
Y cuando los jóvenes empiezan a imaginar, el mundo tiembla un poco.
Porque cada sueño compartido es una grieta en la resignación.
Y por esas grietas, siempre, siempre, entra la luz.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Acompañamiento Emocional

Samuel,
la vida no te dio una segunda oportunidad…
te diste cuenta de que siempre la tuviste.
Un día dejaste de pelear con la oscuridad
y encendiste una pequeña luz dentro de ti.
No fue la medalla la que te hizo fuerte,
fue el momento en que decidiste no rendirte más.
Hoy celebran tu oro,
pero lo verdaderamente valioso
no cuelga de tu cuello:
vive en tu espíritu, en tu disciplina silenciosa,
en esas batallas que nadie vio
y que ganaste cuando parecía imposible.
El mundo dirá que ahora representas a Bogotá,
pero quienes te conocemos sabemos
que representas algo más grande:
la esperanza que se levanta,
la vida que se reconstruye,
el alma que aprende a volver a creer.
No olvides esto, Samuel:
no corriste para ganar,
ganaste porque ya habías aprendido a correr hacia ti mismo.
Con profundo orgullo y gratitud por tu camino.

lunes, 23 de marzo de 2026

La narrativa dominante

Columna del día
Por Marcelo Torres Cruz
La narrativa dominante
Hay una voz que siempre intenta imponerse. No grita necesariamente, pero insiste. Se filtra en las conversaciones familiares, en los silencios incómodos de la pareja, en los titulares que aparecen cada mañana como si fueran verdades irrefutables. Es la narrativa dominante: esa forma de contar la historia que termina convirtiéndose en la historia oficial.
En cada familia hay alguien que toma la palabra y construye un relato donde los hechos parecen ordenarse a su favor. No siempre lo hace con mala intención. A veces lo hace desde la herida, desde el abandono, desde una infancia que aún no ha sido comprendida. Pero lo hace. Y al hacerlo, moldea la percepción de los otros, instala una versión que empieza a repetirse hasta volverse incuestionable.
Lo mismo ocurre afuera, en esa jungla más amplia que llamamos país. Los medios de comunicación han aprendido a narrar la realidad con una precisión quirúrgica: seleccionan, editan, amplifican. No muestran el mundo, lo reinterpretan. Y en esa reinterpretación, muchas veces, la mentira se disfraza de certeza y la verdad se diluye como un rumor incómodo. Así, se construye un abecedario político donde las personas terminan confundidas, atrapadas en discursos que no comprenden del todo, pero que repiten como si fueran propios.
Por eso hoy discutimos tanto. Porque no estamos debatiendo hechos, sino versiones. Porque cada quien defiende la historia que le contaron… o la que se contó a sí mismo para sobrevivir.
Pero hay algo más inquietante aún: ni siquiera nuestra propia narrativa es completamente fiable. Nos contamos historias para darle sentido al dolor, para justificar decisiones, para no mirar de frente aquello que nos duele. Y en ese ejercicio íntimo, también distorsionamos. También omitimos. También inventamos.
Entonces, ¿dónde está la verdad?
No en una versión única, rígida y lineal. La verdad no es una línea recta, es un territorio en disputa. Se construye en el encuentro, en la escucha, en la capacidad de cuestionar lo que creemos absoluto. En la familia, en la pareja, en la sociedad, la verdad emerge cuando dejamos de defender nuestra historia como si fuera la única posible y empezamos a abrir espacio para otras voces.
Se necesitan herramientas. No solo intelectuales, sino emocionales. Terapéuticas. Se necesita aprender a escuchar sin defenderse, a recordar sin maquillajes, a narrar sin necesidad de tener la razón. Porque solo así empezamos a acercarnos a algo más honesto.
Tal vez la verdadera historia no sea la que nos deja bien parados, sino la que nos permite comprendernos. La que reconoce el miedo, pero también el camino recorrido. La que no oculta las caídas, pero resalta la posibilidad de levantarse.

viernes, 13 de marzo de 2026

Re de Orientación de Teusaquillo

Un momento profundamente significativo fue poder compartir con las orientadoras de la red de orientación de la localidad de Teusaquillo, en Bogotá, en un ejercicio de laboratorio experimental de cuerpo. Fue un espacio donde logramos potenciar habilidades, fortalecer procesos humanos y dar a conocer el sentido terapéutico del trabajo corporal como una herramienta de transformación.
En este encuentro se movilizaron muchas acciones humanas: la escucha, la sensibilidad, el movimiento, la confianza y la reflexión colectiva. A través del cuerpo como territorio de aprendizaje, se abrieron posibilidades para comprender, sentir y acompañar de una manera más humana y consciente los procesos de las personas.
Agradezco profundamente a la vida por ponerme en este lugar, por permitirme compartir saberes, aprender de cada experiencia y seguir construyendo caminos de bienestar, encuentro y transformación a través del trabajo corporal. ✨🙏

viernes, 6 de marzo de 2026

Treinta años de vida Pedagógica

 Hace treinta años comenzó un camino. No empezó en grandes salones ni en escenarios de poder, sino en los territorios sencillos donde la vida ocurre con mayor verdad. Fue en Ortega, entre calles, veredas y conversaciones humanas, donde empezó a tejerse la historia de la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familia y el proceso pedagógico impulsado por Marcelo Torres Cruz.

Desde entonces el camino ha sido largo y generoso. Ha pasado por veredas silenciosas, por ciudades agitadas, por colegios, instituciones, empresas y muchos lugares donde siempre hay una familia, una comunidad y una esperanza esperando ser escuchada. Durante tres décadas se han sembrado palabras, encuentros y aprendizajes que buscan algo sencillo y profundo: que los seres humanos vuelvan a encontrarse con su propia dignidad y con la posibilidad de vivir con más conciencia, más cuidado y más humanidad.
El pasado domingo 1 de marzo nos reunimos para celebrar estos treinta años. No fue una celebración ostentosa, sino una de esas celebraciones que nacen del afecto. Llegaron amigos, organizaciones aliadas y muchas personas que han caminado junto a este proyecto a lo largo del tiempo. Compartimos una torta, un almuerzo sencillo y, sobre todo, la alegría de sabernos parte de una historia colectiva.
Porque cuando se mira hacia atrás, lo que se descubre no son solo años acumulados, sino caminos recorridos juntos. Y cuando se mira hacia adelante, lo que aparece no es el cansancio, sino la certeza de que todavía hay mucho por sembrar.
Treinta años después, seguimos celebrando lo más importante: la vida, la esperanza y los sueños. Y seguimos caminando, como al principio, con la convicción de que cada encuentro humano puede ser también el inicio de una transformación.




Laboratorios Pedagógicos de Familias en Cundinamarca

Fúquene, municipio ubicado al norte de Bogotá, fue uno de los escenarios donde se desarrollaron los Laboratorios Pedagógicos de Familia, un proceso comunitario acogido por diversas familias con el propósito de trabajar la prevención del abuso sexual y del abuso emocional.
En este territorio, Marcelo Torres Cruz, junto con la orientadora Fabiola y el rector Miguel, impulsaron un trabajo pedagógico y humano en el Instituto Técnico Comercial Capellanía, creando un espacio de diálogo y confianza para estudiantes, familias y docentes.
Este proceso permitió abrir caminos hacia la reconciliación, fortalecer la prevención de las violencias y promover una educación emocional que contribuye al bienestar de la comunidad educativa y al fortalecimiento de los vínculos familiares.

viernes, 13 de febrero de 2026

Acompañamiento terapéutico

Conocí a Gabriela Rodríguez cuando apenas cursaba los primeros grados. Era una niña de inteligencia viva, inquieta, analítica, hija de educadores: un músico capaz de leer el mundo en partituras y una maestra formada en la tradición del Colegio Don Bosco Len XIII. En su casa se respiraba pedagogía; en su carácter, una fuerza que no siempre es cómoda: la terquedad.
Pero la terquedad, cuando está al servicio de un sueño, es una forma secreta del coraje.
Gabriela decidió que quería ingresar a la Universidad Nacional de Colombia. Lo intentó una vez y no fue admitida. Lo intentó dos veces y tampoco. Lo intentó una tercera vez, y la respuesta volvió a ser negativa. Sin embargo, en ese insistir dejó una huella silenciosa: obtuvo el puntaje más alto registrado para el ingreso en su proceso de admisión. No entró por un trámite administrativo del destino, pero demostró que estaba hecha de la materia de los que no retroceden.
Eligió otro camino. Ingresó a otra universidad, comenzó a estudiar medicina y hoy, a mitad de la carrera, se destaca como una de sus mejores estudiantes. Como si la disciplina fuera su segundo idioma, también ha ganado dos medallas de bronce en el taekwondo, ese arte que enseña que la fuerza no está en el golpe sino en la constancia.
¿Qué significa acompañar a alguien así?
No es modelarlo. No es dirigirlo. Es estar presente cuando el mundo parece decir “no” y ayudarle a escuchar el “sí” que late por dentro. El acompañamiento terapéutico que hice junto a ella no consistió en abrirle puertas, sino en recordarle que las puertas no definen el tamaño del sueño.
Gabriela no ingresó a la universidad que imaginó al comienzo. Pero ingresó a su destino.
Y acaso esa sea la lección más honda: no siempre se conquista el lugar que se desea, pero cuando se persevera con dignidad, se termina honrando algo más grande que una institución —se honra el propio llamado.
Si algún mérito hay en el maestro, no está en los logros de su estudiante, sino en haber sabido reconocer, a tiempo, que estaba frente a un espíritu que no necesitaba empuje, sino confianza.
Y el país, sin saberlo, ya se está preparando para recibir a una médica que aprendió antes que nada la más difícil de las ciencias: la de no renunciar.

martes, 10 de febrero de 2026

Entrevista de Marcelo Torres Cruz en Radio Nacional de Colombia

 Puedes escuchar la entrevista de Marcelo Torres Cruz en Radio Nacional de Colombia en el siguiente enlace 


En esta entrevista, Marcelo Torres Cruz, pedagogo, educador y director ejecutivo de la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias, dialogó con la Radio Nacional de Colombia acerca de temas relacionados con la educación como herramienta de transformación social, la construcción de paz, la comunicación comunitaria y el papel de la familia en la formación de valores y cultura de convivencia.

Durante la conversación, transmitida por la emisora pública colombiana —que forma parte del sistema nacional de medios culturales y educativos de Colombia—, Torres Cruz profundizó en su visión sobre cómo el arte, la pedagogía y los procesos comunitarios pueden influir positivamente en el fortalecimiento de vínculos humanos y en la construcción de entornos más pacíficos y solidarios.


EN Cuerpo y el Alma Danza: ¡Fuego y Poder!

 El proyecto “En Cuerpo y el Alma Danza: ¡Fuego y Poder!”, desarrollado en conjunto con el artista Marcelo Torres Cruz y el Colectivo Denisart Cultura Social, se consolidó como una propuesta creativa que integra movimiento, expresión y construcción comunitaria. Esta iniciativa contó con el apoyo del Fondo de Desarrollo Local (FDL) de Puente Aranda y se llevó a cabo gracias a la articulación entre IDARTES y la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias.

A través de la danza como lenguaje transformador, el proyecto abordó procesos de creación colectiva que fortalecieron la identidad, el sentido de pertenencia y la participación cultural en la comunidad. “¡Fuego y Poder!” exaltó la fuerza expresiva del cuerpo, promoviendo el arte como herramienta social y como espacio de encuentro para diversos públicos del territorio.




martes, 27 de enero de 2026

Laboratorios de Creación Artística

En la localidad de Puente Aranda se desarrollan los Laboratorios de Creación Artística, una iniciativa impulsada junto al colectivo Dennis art y la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias. Estos espacios buscan fomentar la expresión artística, la creatividad y el trabajo comunitario a través de procesos formativos dirigidos a niños, jóvenes y familias, fortaleciendo los lazos sociales y promoviendo el arte como herramienta de transformación cultural y social.






jueves, 22 de enero de 2026

Acompañamiento Emocional

 El domingo tenía la textura extraña de esos días en los que uno apenas logra distinguir el límite entre el sueño y la vigilia. Había caído en una siesta breve —de esas que no curan el cansancio sino que lo reorganizan en capas más profundas— cuando sonó el teléfono. Al otro lado de la línea, una voz entrecortada por la angustia: doña Olga Yepes.

La conocía de nombre, una amiga cercana a la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familia. Pero ese día, su voz tenía una urgencia distinta, algo en la respiración, algo en el temblor con que pronunció su primera frase: “Habla con la fiscal de la URI de Kennedy.” Mi cuerpo entero se activó como si un código desconocido se hubiera ingresado en mi sistema. ¿Qué había hecho? ¿Qué delito podía haber cometido yo?
La respuesta me tomó por sorpresa: “No, nada. Solo necesito que atienda a mi hijo. Que lo acompañe.”
Así conocí a Juan David. Ingeniero. Brillante. Pero más allá de los títulos, era un joven lleno de aristas, de preguntas, de caminos por explorar. Él llegó a enseñarme, sin saberlo, nuevas formas de mirar la vida. Su presencia fue una especie de espejo que no solo reflejaba lo que yo era, sino también lo que aún podía llegar a ser. Con él aprendí a construir —literal y simbólicamente— puentes entre generaciones, entre heridas y esperanzas, entre ciencia y alma.
Y fue entonces cuando conocí de verdad a doña Olga. Su nombre ya no era solo un registro en la memoria institucional de la Corporación, sino una presencia constante, una mujer que resistía en silencio. De esas madres que no salen en los noticieros, pero que cargan sobre los hombros la entera estructura moral de una comunidad. Su voz ya no era solo preocupación: era ternura, lucha, temblor, sabiduría. Una mujer que ha caído muchas veces, sí, pero que ha tenido la osadía de levantarse siempre, incluso cuando no quedaba nada.
Hoy la presento no como una usuaria, ni como una madre angustiada, sino como lo que realmente es: una heroína anónima. Una mujer que ha hecho de su vida un proyecto de cuidado, de lucha, de transformación. Para la Corporación y para mí, doña Olga Yepes es una mujer ejemplar. No por sus gestos grandilocuentes, sino por esa forma íntima, casi secreta, de estar siempre ahí. Como un faro discreto en medio de la tormenta.





lunes, 19 de enero de 2026

Marcelo Torres Cruz concedió una entrevista a la emisora Radio Nacional de Colombia

 Marcelo Torres Cruz concedió una entrevista a la emisora  Radio Nacional de Colombia, en la frecuencia 95.7 FM, donde un profesor dialogó sobre la relación entre los medios de comunicación, la educación, la educación para la paz y el papel de las familias.

En este espacio, los oyentes pudieron escuchar profundas reflexiones construidas a lo largo de una amplia conversación que tuvo una duración aproximada de dos horas, en la que se abordaron los desafíos educativos actuales, la comunicación como herramienta de transformación social y la importancia de la familia en la construcción de una cultura de paz.



domingo, 18 de enero de 2026

Educación Emocional

Kalid Santiago y el arte de despertar
Un día, sin hacer ruido, Kalid Santiago despertó.
No porque el mundo fuera amable, sino porque el dolor dejó de ser un enemigo y se convirtió en maestro.
Hubo meses —y quizás años— en los que la ansiedad y la sombra de la depresión parecían hablar más fuerte que sus sueños. Momentos en los que la vida parecía una habitación sin ventanas. Pero Kalid hizo lo que pocos se atreven: miró hacia adentro sin huir. Y al mirarse, empezó a transformarse.
Obtener su título de bachiller no fue solo un logro académico. Fue un acto de valentía. Fue decirle a la vida: “aquí sigo”. Fue cerrar un ciclo que muchos abandonan cuando el alma pesa más que los libros.
Kalid comenzó a trabajar, no solo para sostenerse, sino para creerse capaz. Empezó a caminar hacia sus sueños con pasos pequeños, pero verdaderos. Hoy estudia música, y no porque quiera fama, sino porque la música es el idioma que su corazón aprendió para no romperse.
En su maleta no lleva certezas, lleva sueños.
Sueños imperfectos, polémicos, distintos.
Sueños que no encajan fácilmente, como él mismo.
Ha sido formado por el amor silencioso de su hermana y el abrazo persistente de su familia. Y en ese camino, fue orientado por el maestro Marcelo Torres Cruz, no como quien impone un destino, sino como quien acompaña, escucha y señala el horizonte cuando el caminante duda.
Kalid quiere ser músico, artista, voz incómoda si es necesario. Controvertido no por rebeldía vacía, sino por fidelidad a sí mismo. Porque cuando uno despierta, ya no puede fingir estar dormido.
Y tal vez —como diría Anthony de Mello— la verdadera graduación de Kalid no fue recibir un diploma, sino dejar de vivir para sobrevivir y empezar a vivir para expresarse.
Hoy no celebramos solo a un bachiller.
Celebramos a un joven que eligió la conciencia en lugar del miedo.
Y eso, en un mundo anestesiado, es un acto profundamente revolucionario.

miércoles, 14 de enero de 2026

Colegio Leonardo Posada IED

 En el año 2011, en el Colegio Leonardo Posada Pedraza IED, posada pedagógica de la localidad de Bosa, se llevaron a cabo los Laboratorios de Pedagogías Corporales como una experiencia profundamente transformadora en el ámbito escolar. A través de sus propias ritualidades corporales, las y los estudiantes vivieron procesos de espiritualidad urbana escolar que les permitieron releer sus cuerpos no solo como materia, sino como territorio sensible, simbólico y vivo. En estos espacios, el cuerpo se convirtió en lenguaje y en memoria: un lugar donde emergieron las emociones, las historias familiares y las huellas de la vida cotidiana.

Los laboratorios propiciaron experiencias de encuentro genuino, donde el acto de permitir ser acariciados y de acariciar al otro se transformó en un gesto pedagógico de reconocimiento, confianza y cuidado. En ese ejercicio de presencia y apertura, los estudiantes lograron reencontrarse consigo mismos y con los demás, revivir proyectos de vida, resignificar sus sentidos de existencia y reconstruir horizontes de esperanza. El cuerpo, entendido como mediador de la experiencia, abrió caminos para la sanación emocional y la reconstrucción del vínculo comunitario dentro de la escuela.

Estos procesos fueron guiados y orientados por el profesor Marcelo Torres Cruz, quien desarrolló una sólida metodología experiencial centrada en el cuerpo como espacio sagrado y como espacio vital. Su propuesta pedagógica trascendió los límites tradicionales de la educación, situando al cuerpo en el corazón del aprendizaje y reconociéndolo como un territorio de espiritualidad, dignidad y posibilidad. Así, los Laboratorios de Pedagogías Corporales se consolidaron como una apuesta educativa que integró educación, emoción y sentido de vida, dejando una huella profunda en la comunidad educativa.





lunes, 5 de enero de 2026

Hay festival en Cartagena

En el año 2016, Cartagena de Indias fue escenario de un festival de lectura que reunió voces comprometidas con el pensamiento crítico y la transformación cultural. Entre los invitados destacados participaron Marcelo Torres Cruz y William Ospina, quienes presentaron propuestas artísticas orientadas al desarrollo y fortalecimiento de la lectura como herramienta de conciencia social.
Ambos coincidieron en que leer no es solo un acto académico, sino una experiencia vital que conecta la sensibilidad, la memoria y la identidad. Desde lenguajes distintos pero complementarios, sus intervenciones apostaron por una lectura viva, cercana a las realidades de la gente, capaz de despertar preguntas y provocar reflexión. El festival se consolidó así como un espacio donde la palabra se convirtió en puente entre el arte, la educación y la transformación humana.


Laboratorios Pedagógicos de Familias en tiempos de Pandemia

En tiempos de pandemia, cuando el mundo se encogió hasta caber en una pantalla y el miedo se volvió costumbre, Marcelo Torres Cruz hizo algo simple y, por eso mismo, extraordinario: abrió un espacio en el calor de su hogar y lo convirtió en territorio de resistencia. No había grandes equipos ni condiciones ideales. Su computador era pequeño, casi tímido frente a la magnitud del desafío, y su celular, con la pantalla averiada, parecía una metáfora perfecta del momento: ver la realidad a medias, pero no dejar de mirar.
Los laboratorios pedagógicos para familias nacieron entre paredes domésticas, entre ruidos cotidianos y silencios densos. Cada dificultad era una prueba más, cada falla técnica una oportunidad para insistir. Mientras muchos se rendían al encierro, Marcelo entendió que educar también era acompañar, sostener, tender puentes invisibles en medio del aislamiento. No hablaba desde la comodidad, sino desde la necesidad, desde la convicción de que el conocimiento no puede ponerse en cuarentena.
Y así, con recursos limitados pero con una voluntad inquebrantable, llegó a muchas personas. No por la perfección del medio, sino por la verdad del mensaje. Porque cuando todo parecía fracturarse, incluso las pantallas, Marcelo demostró que la educación —como la esperanza— encuentra siempre la forma de seguir encendida.




domingo, 4 de enero de 2026

Curso de Educación Emocional en Tiempos de Incertidumbre – Segundo Día

 Se llevó a cabo el segundo día del Curso de Educación Emocional en Tiempos de Incertidumbre, un espacio formativo orientado al crecimiento personal y al fortalecimiento emocional frente a los desafíos actuales.

Esta jornada fue desarrollada por Víctor Juárez (México) y Marcelo Torres Cruz (Colombia), quienes aportaron miradas complementarias y profundamente humanas.

Durante el encuentro, Víctor Juárez abordó elementos fundamentales para el ser de la persona, invitando a la reflexión, la conciencia interior y el desarrollo del equilibrio emocional. Por su parte, Marcelo Torres Cruz compartió metodologías enfocadas en la herida de la niñez, ofreciendo herramientas para la comprensión, sanación y transformación de experiencias emocionales tempranas.

Este segundo día del curso estará disponible próximamente en línea a través de YouTube;



Nuevo Lanzamiento musical de Marcelo Torres Cruz

   “Estado de Duelo” es la nueva canción vallenata interpretada en guitarra por Marcelo Torres Cruz, una obra cargada de sentimiento y nostalgia. De su autoría, esta canción retrata el dolor profundo de una ausencia que marca el alma, envuelta en acordes sinceros y una melodía que llega directo al corazón.

La voz del cantante Manuel Julián le da vida a cada verso, transmitiendo con fuerza y sensibilidad el mensaje de duelo y amor que encierra esta composición.
Una canción para escuchar con el alma, dedicada a quienes han amado, perdido y aprendido a recordar a través de la música.


jueves, 1 de enero de 2026

La primera piedra

Fue en algún punto difuso entre 1998 y 1999 cuando me vi, casi sin darme cuenta, integrado al equipo de pastoral juvenil de los misioneros claretianos. A esa edad uno cree que el mundo se explica con consignas, con planes pastorales, con palabras grandes que prometen redención. Ese año comenzó a gestarse un proyecto ambicioso para la provincia: la idea de fundar una casa de juventud. Casa Claret la llamaron. Yo no lo entendía del todo. Creía más en los proyectos que caminan, que se mueven con la gente, que no necesitan paredes. Sin embargo, una casa —decían— lo hacía todo posible.
En ese tiempo la dirigía el padre Jorge Iván Gallo, hermano de Gonzalo Gallo. Fue, sin exagerar, uno de los sacerdotes que más me enseñó. No desde el dogma, sino desde la pedagogía de lo humano. Tenía algo que no se aprende en los seminarios: una espiritualidad atravesada por la vida real, por el conflicto, por la pregunta incómoda. De él me llevé herramientas que todavía cargo, incluso ahora que miro atrás sin indulgencia.
Mi propio discernimiento era un campo minado. La vida comunitaria me pesaba como un traje prestado. Me ahogaba. En cambio, el trabajo comunitario me daba aire, sentido, calle. Me gustaba estar con la gente, pero no siempre con los rituales de la convivencia forzada. Las interacciones me costaban. Mi ánimo no respondía. Vivía con depresiones constantes, silenciosas, de esas que no salen en las fotos.
Por eso, al año siguiente, decidí irme. Salir de ese espacio fue una forma de supervivencia. Pero antes de eso quedó esta imagen. Una foto tomada con el entusiasmo simbólico de la “primera piedra”, el acto fundacional de lo que hoy se conoce como la Casa Juvenil Claret, ubicada a un costado del Parque de Bosa. En la foto aparecemos varios: jóvenes, sacerdotes, creyentes de ocasión, futuros desertores, idealistas cansados antes de tiempo.
En esa imagen estoy yo: Marcelo Torres Cruz, junto a varias personas del equipo juvenil de los Misioneros Claretianos. Todos posamos como si supiéramos lo que estábamos haciendo. Como si no cargáramos dudas. Como si la fe no fuera también una forma elegante de miedo. Algunos sonríen. Otros miran al piso. Cada rostro es un pequeño teatro moral.
Hoy los miro y no juzgo. O tal vez sí, pero empezando por mí. Porque la hipocresía no siempre es maldad: a veces es solo la distancia entre lo que soñamos y lo que podemos sostener. Esa foto no es un recuerdo piadoso. Es un documento. Una prueba de que alguna vez creímos que poner una piedra era suficiente para fundar algo duradero, sin saber que lo más difícil no era levantar la casa, sino aprender a habitarla

jueves, 25 de diciembre de 2025

Sistematización de una experiencia de pedagogía urbana en la Jornada Nocturna del Colegio Nacional Andrés Bello (1997–2001)

 Sistematización de una experiencia de pedagogía urbana en la Jornada Nocturna del Colegio Nacional Andrés Bello (1997–2001)

El proceso fue dejando huellas que no siempre se ven, pero que se sienten, como las cicatrices que la ciudad imprime en quienes deciden caminarla con conciencia. Uno de los impactos más potentes fue la transformación de los propios estudiantes en sujetos de retorno y de servicio. Marcelo Torres Cruz, que alguna vez ocupó un pupitre de la Jornada Nocturna para terminar su bachillerato, regresó en 1998 no como alumno sino como educador, luego de su paso por los Misioneros Claretianos, cargando una mirada más amplia y una espiritualidad profundamente encarnada. Junto a él emergieron figuras como Andrés Forero, hoy educador del distrito, y Darío Carvajal, quien con el tiempo llegaría a ser provincial de los Misioneros Claretianos. La experiencia demostró que la educación nocturna no solo forma para sobrevivir, sino que puede gestar liderazgos que regresan al origen para acompañar a otros.

Este camino no habría sido posible sin el respaldo silencioso pero decisivo de algunas maestras del colegio. Entre ellas, la profesora Dora López se convirtió en un pilar fundamental del proceso. Desde su rol como gestora cultural, profesora de español y posteriormente coordinadora del Colegio Nacional Andrés Bello, abrió tiempos, espacios y confianzas para que la experiencia pudiera desarrollarse. Dora López entendió que la escuela también es territorio de creación, de riesgo y de palabra viva, y supo leer en aquellos estudiantes nocturnos un potencial que iba mucho más allá del currículo formal. Gracias a su apoyo, la poesía, la reflexión crítica y el pensamiento sensible encontraron un lugar legítimo dentro de la institución.

Otro impacto decisivo fue la apertura de un camino espiritual propio, llamado Abriendo Trochas, una espiritualidad urbana que no huye de la calle ni del conflicto, sino que los asume como lugar de formación humana. Allí se empezó a hablar, sin miedo y sin dogmas rígidos, de valores, de dignidad humana y de una educación que no fragmenta al sujeto, sino que lo reconoce en su complejidad. Esta propuesta tensionó la escuela tradicional y abrió preguntas incómodas, permitiendo que la formación se pensara más allá del aula, en diálogo con la vida real, con el cansancio del trabajador nocturno y con sus búsquedas interiores.

Finalmente, el proceso impactó en la proyección y articulación con otros saberes y territorios. Tres y hasta cuatro encuentros internacionales de pedagogía —entre ellos uno de poesía y dos centrados en educación— ampliaron el horizonte y conectaron la experiencia con otras apuestas alternativas. De allí surgió también la reflexión sobre el ecumenismo, entendida no como una mezcla superficial de credos, sino como una espiritualidad del cuidado: del otro, de la vida y de la naturaleza. En medio del ruido urbano, el proceso logró algo inusual: sembrar una conciencia colectiva donde educar era, ante todo, un acto ético y poético, una forma de resistir y de sanar la ciudad desde lo humano.




miércoles, 3 de diciembre de 2025

Angie es nueva profesional en las artes

 La Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias hoy no solo felicita: hoy abraza el milagro del camino recorrido. Celebramos a Angie Denise Sánchez Gacha, mujer sembradora de sueños, integrante del equipo de implementación de la corporación, quien durante años encendió sonrisas y voluntades como profesora de la Escuela Circo Corporal, y que también ha sido guardiana de la cultura en la localidad de Puente Aranda, donde su paso ha dejado huellas que no se borran.

Hoy su nombre se pronuncia distinto, con una luz nueva: Angie es nueva profesional en las artes. Y la vida, generosa, le responde al esfuerzo con alas. Para la corporación es honor, placer y orgullo verla cumplir sus sueños a cabalidad, como quien atraviesa la noche confiando en que el amanecer existe.

Y para Marcelo Torres Cruz, su coach, su acompañante del alma, este logro es también una ofrenda de alegría: saber que uno de los propósitos más profundos de su vida se ha cumplido, acompañar, fortalecer, brindar herramientas, y ver florecer. Porque el verdadero maestro no camina delante, ni detrás… camina al lado.

Que vengan ahora los nuevos vuelos, los nuevos escenarios, los nuevos desafíos. Que la vida te siga llamando por tu nombre, Angie, y tú sigas respondiendo con arte, con valentía y con amor. Seguimos trabajando por el bienestar, celebrando que los sueños, cuando se cuidan, sí se vuelven realidad.




domingo, 30 de noviembre de 2025

Marcelo Torres Cruz en Conferencia

 Marcelo Torres Cruz, representante de la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias, ofreció una conferencia especialmente dirigida a los exalumnos del Colegio General Gustavo Rojas Pinilla, en la que compartió una profunda reflexión sobre los objetivos personales y el poder transformador de la vida. Durante su intervención, invitó a los asistentes a reconocer sus fortalezas, asumir nuevos propósitos y comprender que cada decisión construye el camino hacia el bienestar y la realización. Con un mensaje inspirador y cercano, Marcelo destacó la importancia de trabajar por los sueños, cultivar la resiliencia y mantener una visión clara del futuro, recordando que la vida siempre ofrece oportunidades para renacer y avanzar.




La canción “Ladrón”, con letra original de Marcelo Torres Cruz

 La canción “Ladrón”, con letra original de Marcelo Torres Cruz, emerge como una pieza de vallenato caribeño cargada de sentimiento y poesía, donde la melodía acompaña una historia de amor que se confiesa sin reservas. Con un estilo auténtico y narrativo, la letra describe a un protagonista que, como un ladrón del corazón, se infiltra en las emociones profundas de su amada, robando miradas, pensamientos y suspiros en una noche inesperada. El ritmo tradicional del vallenato envuelve cada verso, dando vida a una obra que combina romanticismo, picardía y la esencia musical del Caribe, convirtiendo a “Ladrón” en una canción que conecta con la sensibilidad y la pasión del público.


Reunión y alianza

Marcelo Torres Cruz y el gran Marcelo Adrián Camilo sostuvieron un encuentro significativo con Nelson Cubides Salazar, candidato a la Cámara por Bogotá, con el propósito de explorar y fortalecer un programa de apoyo a pequeñas PYMES destinado a beneficiar a las familias de la ciudad. Durante la reunión, se compartieron ideas sobre cómo impulsar emprendimientos locales, generar nuevas oportunidades económicas y promover iniciativas comunitarias que fortalezcan el tejido social. La conversación se desarrolló en un ambiente cercano y propositivo, destacando la importancia de unir esfuerzos entre líderes sociales, educadores y actores políticos para construir alternativas reales que impulsen el desarrollo familiar y comunitario.




miércoles, 19 de noviembre de 2025

Gestión cultural en Bogotá

La participación de Marcelo Torres Cruz, Director Ejecutivo de la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familia, y de Marcelo Adrián Camilo Torres, comunicador de la misma entidad, fortaleció de manera significativa el curso de Gestión Cultural convocado por la Alcaldía para líderes y lideresas que desarrollarán proyectos sociales en 2026.
Su intervención destacó la importancia de comprender la gestión cultural no solo como un proceso administrativo, sino como una herramienta política y comunitaria que articula memorias, prácticas territoriales y expresiones etnográficas propias de cada comunidad. Desde su experiencia en procesos pedagógicos, familiares y comunitarios, ambos aportaron una mirada sensible sobre cómo la cultura puede convertirse en un vehículo para la participación activa, la incidencia territorial y la construcción de proyectos sociales con identidad.

martes, 18 de noviembre de 2025

Espacio para soñar

Estamos organizando la nueva sede que tendremos en La Alquería, un espacio compartido con Amigos por Siempre Denis AR y la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familia. Este lugar abrirá sus puertas para atender a la comunidad y para dar vida a procesos profundamente significativos: danza sagrada, acompañamiento al adulto mayor y otros escenarios que promueven bienestar, encuentro y crecimiento humano.

Ayer adelantamos un buen arreglo para dejar todo listo, y así iniciar la próxima semana nuestras labores con la energía renovada que merecen estos proyectos. Que esta sea una semana bendecida para nuestros procesos y para las alianzas estratégicas que seguimos fortaleciendo en beneficio de todas las familias y participantes.

domingo, 16 de noviembre de 2025

Bogotá se quedó sin Alma

Bogotá, la ciudad que se quedó sin alma

Columna de Marcelo Torres Cruz, director ejecutivo de la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familia

Bogotá vuelve a sangrar. No es solo una herida aislada: es una constelación oscura de hechos que, sumados, dibujan un rostro que preferimos no mirar de frente. Los últimos sucesos en la ciudad no son simples episodios de violencia; son síntomas de un cuerpo social enfermo, señales inequívocas de algo que he venido advirtiendo desde hace años: Bogotá perdió su cultura ciudadana, esa fuerza silenciosa que antaño sostuvo lo poco que teníamos de civilidad.

Hubo un tiempo —parece lejano, casi mítico— en el que las administraciones creían que la ciudad también debía ser educada. Antanas Mockus nos enseñó, con ese humor raro y desconcertante que lo caracterizaba, que una metrópoli no se sostiene solo a punta de cemento, sino de vínculos. Nos invitó a querer a Bogotá, a cuidarla, a sentirnos parte de una obra colectiva.
Hoy, ese legado es un recuerdo erosionado. Las administraciones posteriores lo dejaron marchitar. Lo abandonaron como se abandona un libro en el fondo de un cajón. Y cuando se deja de cultivar lo humano, lo inhumano empieza a germinar.

Mírenla ahora: una ciudad huérfana. Creció, sí, pero hacia afuera. El modelo de Peñalosa levantó puentes, ciclorrutas, avenidas, troncales, estaciones de TransMilenio… estructuras gigantes y frías como un exoesqueleto urbano. Pero lo que sostiene una ciudad no es su esqueleto: es su corazón. Mientras lo urbano crecía, lo humano se hacía pequeño, cada vez más pequeño, hasta volverse casi invisible.

Por eso hoy somos testigos de escenas que hace dos décadas eran impensables. Mototaxistas linchando a un ciudadano en plena vía, como si el cuerpo del otro no valiera absolutamente nada. Cuerpos golpeados, expuestos, abandonados, convertidos en basura del drama urbano. Casos de violencia intrafamiliar que aumentan, sin que nadie parezca escuchar los gritos tras las paredes de los apartamentos. Violencia social que estalla en cualquier esquina. Una ciudad que vive a sobresaltos, como si hubiera perdido la memoria de lo que significa respetar la vida ajena.

Y luego, la escena absurda y brutal del taxista ebrio arrollando a un grupo de personas. Un acto sin conciencia, sin freno, sin humanidad. Un espejo roto donde Bogotá se refleja y no se reconoce.

Mientras tanto, el alcalde está desaparecido. Perdido en su propia administración, ajeno al caos creciente. No hay norte, no hay brújula, no hay liderazgo. La cultura ciudadana no está en su agenda, ni en su discurso, ni en su mirada. La politiquería lo absorbió todo, devoró lo poco que quedaba de proyecto humano.

Porque de eso se trata: la cultura ciudadana no es un eslogan, es un tejido.
Es un pacto susurrado entre desconocidos.
Es ceder el paso.
Es respetar la vida del otro.
Es amar lo común.
Es sentir, profundamente, que la ciudad es más grande que nuestros impulsos.
Y cuando ese tejido se rompe, la ciudad se vuelve un archipiélago de islas solitarias, un conjunto de individuos desconfiados que solo esperan a ver quién golpea primero.

Lo entendí con crudeza hace unos días, cuando un habitante de calle me dijo, con la voz ronca y el alma desnuda:
“Viendo cómo gobiernan ahora, quizás Pablo Escobar le terminó haciendo un favor al país.”
Lo dijo sin ironía, con la resignación de quien ha visto de cerca la miseria humana. Y por doloroso que sea escucharlo, esa frase debería estremecernos. Cuando los ciudadanos empiezan a comparar la ineficacia del presente con la barbarie del pasado, estamos tocando fondo.

Bogotá necesita, con urgencia, volver a ser una cumbre pedagógica, un laboratorio vivo de convivencia, un territorio donde educar al ciudadano importe tanto como levantar una nueva avenida. Porque sin cultura ciudadana no hay ciudad: hay multitud; hay ruido; hay caos.

Y es en ese borde peligroso donde hoy nos encontramos. La pregunta, entonces, no es qué ha pasado con Bogotá, sino si todavía estamos a tiempo de recuperarla.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Compartir con Brigitte Baptiste,

Fue un gusto compartir con Brigitte Baptiste, investigadora del Instituto Humboldt y actual directora de la Universidad EAN, en un espacio académico dedicado al medioambiente, la educación y la promoción de la cultura ecológica en Bogotá. Su mensaje nos recordó que no basta con sembrar un árbol: se trata de sembrar conciencia, de gestar una cultura ecosistémica que abrace la vida en todas sus formas. Las políticas públicas deben ir más allá de los planes y documentos, convertirse en acciones que integren a la ciudadanía y hagan del cuidado ambiental una práctica cotidiana, no una excepción.

Con una mirada profundamente humana y reflexiva —como lo expresó Marcelo Torres Cruz, director ejecutivo de la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familia— la educación ambiental no se limita a aprender a reciclar o limpiar un parque, sino que implica reencontrarnos con la naturaleza como parte esencial de nuestra identidad. Cuidarla es cuidarnos, entender que cada árbol, río y ave son extensiones de nuestra propia existencia. Solo así, desde esa conciencia íntima y transformadora, Bogotá podrá convertirse en una ciudad que respira junto a su gente y florece con ella.

lunes, 10 de noviembre de 2025

Marcelo Torres Cruz en el Teatro La Candelaria


En el marco del concierto “Eco-lógico”, el director y escritor Marcelo Torres Cruz participó en una presentación especial junto a María Céspedes, compartiendo con el público una lectura de sus textos que integran arte, pedagogía y conciencia ambiental.
El evento, realizado en el emblemático Teatro La Candelaria, fue un espacio para el encuentro entre la palabra, la música y la reflexión sobre la relación del ser humano con la naturaleza.


domingo, 9 de noviembre de 2025

Laboratorios de Pedagogías Corporales en la Universidad Javeriana

Marcelo Torres Cruz realizó una serie de clases de Laboratorios de Pedagogías Corporales en la Universidad Javeriana, donde destacó la importancia del cuerpo como un territorio de paz y reconciliación. A través de ejercicios sensibles, expresivos y reflexivos, invitó a los participantes a reconocer el cuerpo como un espacio capaz de transformar memorias, sanar tensiones internas y fortalecer vínculos humanos. Su enfoque integrador permitió comprender que la pedagogía corporal no solo forma, sino que también repara, acompañando procesos personales y colectivos hacia una convivencia más consciente y armoniosa.

 Universidad Javeriana

Acompañamiento Emocional terapéutico

Estimada Adiela: En el proceso terapéutico, has logrado paz personal y ascendido a Supervisora de Mantenimiento en Claro. ¡Felicidades! Tu c...