jueves, 26 de marzo de 2026

Acompañamiento Emocional terapéutico

Estimada Adiela:

En el proceso terapéutico, has logrado paz personal y ascendido a Supervisora de Mantenimiento en Claro. ¡Felicidades!

Tu camino hacia la paz personal ha sido un proceso de crecimiento y transformación. Has aprendido a gestionar tus emociones, fortalecer tu autoestima y desarrollar herramientas para afrontar los desafíos de la vida con mayor serenidad y confianza.

Tu desempeño profesional ha sido admirable. Tu dedicación, responsabilidad y habilidades te han llevado a ocupar un puesto de mayor responsabilidad dentro de Claro.

Es un orgullo para mí haberte acompañado en este camino. Agradezco tu confianza y te deseo muchos éxitos en tu nueva etapa como Supervisora y en tu vida personal.

Atentamente,

Marcelo Torres Cruz

Encuentro Nacional de Jóvenes Artistas

Empezamos a soñar bonito. Así, sin permiso, sin garantías, con esa terquedad luminosa que solo tienen los jóvenes cuando descubren que el mundo no está terminado.
Nos encontramos en el Encuentro Nacional de Jóvenes Artistas, venidos de geografías distintas, de montañas, barrios, ríos, selvas y ciudades que respiran distinto pero duelen parecido. Llegamos con preguntas incómodas:
¿Para qué el arte cuando la naturaleza se cae a pedazos?
¿Para qué el arte cuando la economía parece tragarse al ser humano?
¿Para qué el arte cuando la vida se estrecha como un pasillo sin ventanas?
Y, sin darnos cuenta, las preguntas empezaron a volverse camino.
Porque cuando un grupo de jóvenes se reúne a pensar el mundo, algo se rompe y algo nace al mismo tiempo. Se rompe el miedo de creer que todo está escrito. Y nace la sospecha de que todavía podemos inventar futuro.
Marcelo Torres Cruz, desde la coordinación y la dirección de la Corporación Laboratorios pedagógicos de familias que establece la familia, fue el tejedor silencioso de ese encuentro. No llegó a imponer respuestas; llegó a abrir puertas. Coordinó, participó, creó y sostuvo el espacio donde las preguntas podían respirarse sin miedo. Y eso, en estos tiempos, ya es una forma de revolución.
Allí entendimos algo sencillo y peligroso: el arte no sirve para decorar la realidad. Sirve para discutirla. Para incomodarla. Para abrazarla cuando duele y para señalarla cuando miente.
Los jóvenes no llegaron a “participar” como quien asiste a un evento. Llegaron a construir. A levantar, con palabras, sonidos, colores y cuerpos, un arte que no pide permiso para existir. Un arte político, no porque grite consignas, sino porque se atreve a imaginar otras formas de vivir juntos.
Y cuando los jóvenes empiezan a imaginar, el mundo tiembla un poco.
Porque cada sueño compartido es una grieta en la resignación.
Y por esas grietas, siempre, siempre, entra la luz.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Acompañamiento Emocional

Samuel,
la vida no te dio una segunda oportunidad…
te diste cuenta de que siempre la tuviste.
Un día dejaste de pelear con la oscuridad
y encendiste una pequeña luz dentro de ti.
No fue la medalla la que te hizo fuerte,
fue el momento en que decidiste no rendirte más.
Hoy celebran tu oro,
pero lo verdaderamente valioso
no cuelga de tu cuello:
vive en tu espíritu, en tu disciplina silenciosa,
en esas batallas que nadie vio
y que ganaste cuando parecía imposible.
El mundo dirá que ahora representas a Bogotá,
pero quienes te conocemos sabemos
que representas algo más grande:
la esperanza que se levanta,
la vida que se reconstruye,
el alma que aprende a volver a creer.
No olvides esto, Samuel:
no corriste para ganar,
ganaste porque ya habías aprendido a correr hacia ti mismo.
Con profundo orgullo y gratitud por tu camino.

lunes, 23 de marzo de 2026

La narrativa dominante

Columna del día
Por Marcelo Torres Cruz
La narrativa dominante
Hay una voz que siempre intenta imponerse. No grita necesariamente, pero insiste. Se filtra en las conversaciones familiares, en los silencios incómodos de la pareja, en los titulares que aparecen cada mañana como si fueran verdades irrefutables. Es la narrativa dominante: esa forma de contar la historia que termina convirtiéndose en la historia oficial.
En cada familia hay alguien que toma la palabra y construye un relato donde los hechos parecen ordenarse a su favor. No siempre lo hace con mala intención. A veces lo hace desde la herida, desde el abandono, desde una infancia que aún no ha sido comprendida. Pero lo hace. Y al hacerlo, moldea la percepción de los otros, instala una versión que empieza a repetirse hasta volverse incuestionable.
Lo mismo ocurre afuera, en esa jungla más amplia que llamamos país. Los medios de comunicación han aprendido a narrar la realidad con una precisión quirúrgica: seleccionan, editan, amplifican. No muestran el mundo, lo reinterpretan. Y en esa reinterpretación, muchas veces, la mentira se disfraza de certeza y la verdad se diluye como un rumor incómodo. Así, se construye un abecedario político donde las personas terminan confundidas, atrapadas en discursos que no comprenden del todo, pero que repiten como si fueran propios.
Por eso hoy discutimos tanto. Porque no estamos debatiendo hechos, sino versiones. Porque cada quien defiende la historia que le contaron… o la que se contó a sí mismo para sobrevivir.
Pero hay algo más inquietante aún: ni siquiera nuestra propia narrativa es completamente fiable. Nos contamos historias para darle sentido al dolor, para justificar decisiones, para no mirar de frente aquello que nos duele. Y en ese ejercicio íntimo, también distorsionamos. También omitimos. También inventamos.
Entonces, ¿dónde está la verdad?
No en una versión única, rígida y lineal. La verdad no es una línea recta, es un territorio en disputa. Se construye en el encuentro, en la escucha, en la capacidad de cuestionar lo que creemos absoluto. En la familia, en la pareja, en la sociedad, la verdad emerge cuando dejamos de defender nuestra historia como si fuera la única posible y empezamos a abrir espacio para otras voces.
Se necesitan herramientas. No solo intelectuales, sino emocionales. Terapéuticas. Se necesita aprender a escuchar sin defenderse, a recordar sin maquillajes, a narrar sin necesidad de tener la razón. Porque solo así empezamos a acercarnos a algo más honesto.
Tal vez la verdadera historia no sea la que nos deja bien parados, sino la que nos permite comprendernos. La que reconoce el miedo, pero también el camino recorrido. La que no oculta las caídas, pero resalta la posibilidad de levantarse.

viernes, 13 de marzo de 2026

Re de Orientación de Teusaquillo

Un momento profundamente significativo fue poder compartir con las orientadoras de la red de orientación de la localidad de Teusaquillo, en Bogotá, en un ejercicio de laboratorio experimental de cuerpo. Fue un espacio donde logramos potenciar habilidades, fortalecer procesos humanos y dar a conocer el sentido terapéutico del trabajo corporal como una herramienta de transformación.
En este encuentro se movilizaron muchas acciones humanas: la escucha, la sensibilidad, el movimiento, la confianza y la reflexión colectiva. A través del cuerpo como territorio de aprendizaje, se abrieron posibilidades para comprender, sentir y acompañar de una manera más humana y consciente los procesos de las personas.
Agradezco profundamente a la vida por ponerme en este lugar, por permitirme compartir saberes, aprender de cada experiencia y seguir construyendo caminos de bienestar, encuentro y transformación a través del trabajo corporal. ✨🙏

viernes, 6 de marzo de 2026

Treinta años de vida Pedagógica

 Hace treinta años comenzó un camino. No empezó en grandes salones ni en escenarios de poder, sino en los territorios sencillos donde la vida ocurre con mayor verdad. Fue en Ortega, entre calles, veredas y conversaciones humanas, donde empezó a tejerse la historia de la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familia y el proceso pedagógico impulsado por Marcelo Torres Cruz.

Desde entonces el camino ha sido largo y generoso. Ha pasado por veredas silenciosas, por ciudades agitadas, por colegios, instituciones, empresas y muchos lugares donde siempre hay una familia, una comunidad y una esperanza esperando ser escuchada. Durante tres décadas se han sembrado palabras, encuentros y aprendizajes que buscan algo sencillo y profundo: que los seres humanos vuelvan a encontrarse con su propia dignidad y con la posibilidad de vivir con más conciencia, más cuidado y más humanidad.
El pasado domingo 1 de marzo nos reunimos para celebrar estos treinta años. No fue una celebración ostentosa, sino una de esas celebraciones que nacen del afecto. Llegaron amigos, organizaciones aliadas y muchas personas que han caminado junto a este proyecto a lo largo del tiempo. Compartimos una torta, un almuerzo sencillo y, sobre todo, la alegría de sabernos parte de una historia colectiva.
Porque cuando se mira hacia atrás, lo que se descubre no son solo años acumulados, sino caminos recorridos juntos. Y cuando se mira hacia adelante, lo que aparece no es el cansancio, sino la certeza de que todavía hay mucho por sembrar.
Treinta años después, seguimos celebrando lo más importante: la vida, la esperanza y los sueños. Y seguimos caminando, como al principio, con la convicción de que cada encuentro humano puede ser también el inicio de una transformación.




Laboratorios Pedagógicos de Familias en Cundinamarca

Fúquene, municipio ubicado al norte de Bogotá, fue uno de los escenarios donde se desarrollaron los Laboratorios Pedagógicos de Familia, un proceso comunitario acogido por diversas familias con el propósito de trabajar la prevención del abuso sexual y del abuso emocional.
En este territorio, Marcelo Torres Cruz, junto con la orientadora Fabiola y el rector Miguel, impulsaron un trabajo pedagógico y humano en el Instituto Técnico Comercial Capellanía, creando un espacio de diálogo y confianza para estudiantes, familias y docentes.
Este proceso permitió abrir caminos hacia la reconciliación, fortalecer la prevención de las violencias y promover una educación emocional que contribuye al bienestar de la comunidad educativa y al fortalecimiento de los vínculos familiares.

Acompañamiento Emocional terapéutico

Estimada Adiela: En el proceso terapéutico, has logrado paz personal y ascendido a Supervisora de Mantenimiento en Claro. ¡Felicidades! Tu c...