En el marco de un ejercicio terapéutico profundo y sanador, el pedagogo y músico Marcelo Torres Cruz compartió con un joven estudiante de artes su historia familiar, sus raíces, sus afectos y las cicatrices que también forman parte del alma. De ese diálogo íntimo y simbólico nació una obra conmovedora: “Mis verdaderos orígenes”, una pintura al óleo que retrata a su familia desde la emoción, la memoria y el deseo de reconciliación interior.
La obra, realizada por un estudiante de artes plásticas en un proceso conjunto de escucha activa y creación compartida, no busca la perfección técnica, sino la verdad del corazón. Cada trazo evoca no solo los rostros y los cuerpos de quienes han sido parte de su linaje, sino también los silencios, las ausencias, los sueños postergados y las raíces profundas que conectan a Marcelo con su historia personal y colectiva.
“Pintar a mi familia fue como volver a nacer desde otro lugar”, expresó Marcelo durante la entrega del cuadro. El ejercicio, más que artístico, se convirtió en una herramienta de autoconocimiento y liberación emocional. La pintura recoge no solo a sus seres queridos, sino también el paisaje simbólico de su infancia, los colores de su tierra, y ese sentimiento de identidad que ha marcado su camino como educador y sembrador de paz.

.jpg)
.jpg)







.jpg)


